EL SEÑOR DE ÉBANO (EL HOMBRE DE NEGRO)

 

         Un día del invierno de 1989, o tal vez de 1990, escuché el tema principal de la banda sonora de Hellraiser II, de Christopher Young.

        Y vino a mí la idea de un oscuro paseante a través de un solitario, gris y lóbrego páramo, como aquel de Dartmoor por el que, según la leyenda que relata la obra de Conan Doyle, rondaba la feroz bestia que castigaba, generación tras generación, a la familia Baskerville.

 

       Y como aproximación a aquellos parajes vino también a mí el paisaje de la Sierra de la Hidalga, parte norte de la Sierra de las Nieves, muy próxima a la población de Ronda (Málaga). Interminables espacios de suaves colinas, algunas de ellas algo más abruptas, cubiertas por diseminadas calizas.

 

     Y por combinación de todo lo anterior surgió el Señor de Ébano, el hombre de negro, …el degollador de ébano. El misterioso y anónimo vecino de la comarca de Castuela, el agorero caminante que, como los cuervos de Jeepers Creepers, anuncia la inevitable y brutal muerte.